domingo, 20 de marzo de 2011

Weekend

Empezó el viernes con mis ganas de ir a una fiesta en 20 y terminé yendo a una con 0.
Tomé para alegrarme un poco por que de otra manera no la hubiera pasado bien pero para cuando entré al lugar ya se me había pasado todo el efecto boludo que tenía. Me fui directo a la barra para pedir mis tragos y estuve esperándolos una hora. Encima que el idiota de la barra servía los vasos a menos velocidad de lo que camina una tortuga no podía compartir mi bronca con alguien porque estaba sola. Ganas de irme a la mierda: 50.
Los pedí, me los tomé, me alegré, me sentí mal y me deprimí después. Lloré mucho y hablé también. Después de descargarme un buen rato me calmé pero seguía con ganas de irme. Hice un esfuerzo sobrehumano para quedarme pero las ganas de salir de ahí me vencieron y le pedí a una amiga irme con ella.
Fue y no fue una buena noche. Lo fue porque me abrí mucho más de lo alguna vez pensé y descubrí personas en las que puedo confiar y no lo fue porque al abrirme recordé un montón de cosas que intento guardar y me hacen mal (por eso no hablo mucho de mis cosas y si lo hago es con muy pocas personas). De cualquier manera, me sirvió todo, lo malo y lo bueno de esa noche.
Ah, sí, eso. Tengo amigas de fierro.

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