El martes empezó bien pero a lo largo del día fue empeorando. Una muy linda tarde con amigas hizo que mi humor sea el mejor (por lo menos durante esa parte del día) pero después me enteré que no puedo ir a ver a Paramore porque me voy un día antes del recital y los pasajes están comprados. ¿Se puede tener tanta mala suerte? Yo creo que sí. Insulté a más no poder, y lo sigo haciendo, porque todavía no puedo creer que me vaya a perder el recital que vengo esperando desde hace un año. Es una de mis bandas favoritas y por un día, uno solo, me voy a perder la oportunidad de verlos en vivo. Adhsajhajs, la reputísima madre. En fin, esa noticia había empeorado mi ánimo pero faltaba la frutilla del postre, algo que me hiciera sentir tan mal que me arruinase el día por completo: que me robaran.
Es increíble la mala suerte que tengo con los celulares. Me puse a pensar y es el tercer año consecutivo que me lo roban (espero que este robo sea el del año y no haya otro). Fue un momento de mierda y me sentí tan impotente ante la situación. No es la primera vez que me roban pero fue en la que peor me sentí después. No podía calmarme, estaba muy asustada por la manera en la que me habían tratado y muy triste por las cosas que me habían llevado (no por el valor material de las cosas sino por el sentimental). Lloré mucho hasta que logré calmarme y, sinceramente, de lo único que tenía ganas es de que terminara el día. Y terminó pero, como lo había anticipado antes, mal.
Algo muy gracioso es que tenía puesto el mismo bolso que tenía la última vez que me habían robado. Esperemos que cambie mi suerte.
jueves, 27 de enero de 2011
sábado, 22 de enero de 2011
This is our decision, to live fast and die young
Ayer tuve un día de locos. Me levanté a las nueve y media y decidí bañarme. Como tenía que mandarle un mensaje a una amiga para avisarle a qué hora iba a su casa para después ir al recital de MGMT, me llevé el celular al baño conmigo y lo dejé envuelto en la toalla. ¡Cómo no se me pasó por la cabeza que cuando agarrara la toalla se me iba a caer el celular! Pero como si no fuera suficiente que se caiga se tuvo que caer adentro del inodoro (soy una infeliz, lo sé). Lo saqué lo más rápido que pude pero en la pantalla apareció lo siguiente: 'Conexión perdida' y en ese momento los números que marcaban la hora en la pantalla del celular empezaron a cambiar sin parar y se tildó todo. Salí corriendo del baño, agarré el secador de pelo y sequé desde la tarjeta sim hasta el teclado. Puse todo en su lugar e intenté prenderlo. ¡Y prendió! Pero en la pantalla empezaron a aparecer números que yo no marcaba y se volvió a tildar toda la pantalla. Volví a secar parte por parte pero cuando lo prendí me pasó lo mismo que en el primer intento. Resignada, le dije a mi mamá lo que me había pasado y me dijo que lo ponga en arroz y que lo deje al sol. No perdía nada así que lo hice. Preparé las cosas y antes de irme traté de prenderlo de nuevo y, como las veces anteriores, prendió pero estaba tildado. Ya estaba de mal humor y enojada conmigo misma porque no podía ser tan pelotuda. ¿Pero saben qué pasó? a la más pelotuda le funcionó el celular. Sí, funcionó!! Mi humor empezaba a mejorar y me fui.
Llegué a lo de Ailén y, como sus papás junto con sus tíos iban a la playa, decidimos que en vez de ir en colectivo hasta la playa donde iba a ser el recital, íbamos a ir con ellos y después íbamos a caminar hasta encontrar la playa. Después de un tiempo de viaje llegamos a la playa pero ésta quedaba a ocho kilómetros de donde teníamos que ir. Fuimos caminando. Caminamos, caminamos y caminamos hasta que en un momento estábamos cerca de Waikiki y decidimos preguntar en dónde carajo estaba La Reserva. Nos respondieron: 'La Reserva está como a tres kilómetros de acá, ya la pasaron. Está a media hora caminando'. Después de estar una hora caminando abajo del sol, ésta no es la respuesta que querés escuchar. Volvimos caminando y llegamos, ¡por fin!. Encontramos a las chicas y nos sentamos a esperar con ellas. Al lado nuestro había un grupo de chicos que tenían globos y nos dieron cuatro. Empezamos a joder y se nos ocurrió una idea: escribir en cada globo una letra y formar MGMT. ¿Qué pasó? Una amiga hizo las letras y cuando la hizo en mi globo, se explotó (sólo le podía pasar a la pelotuda que había tirado su celular en el inodoro y la que había caminado demás al pedo). Conseguimos otro globo y escribimos la letra que faltaba y esta vez no se explotó. Después de eso mi suerte cambió. El recital fue increíble (a pesar de que me hicieron mierda y no pude respirar durante varios temas) y cuando salimos nos pasaron a buscar y no tuvimos que padecer la tortura del 221. Después de todo, fue un buen día, tal y como lo había esperado.
Llegué a lo de Ailén y, como sus papás junto con sus tíos iban a la playa, decidimos que en vez de ir en colectivo hasta la playa donde iba a ser el recital, íbamos a ir con ellos y después íbamos a caminar hasta encontrar la playa. Después de un tiempo de viaje llegamos a la playa pero ésta quedaba a ocho kilómetros de donde teníamos que ir. Fuimos caminando. Caminamos, caminamos y caminamos hasta que en un momento estábamos cerca de Waikiki y decidimos preguntar en dónde carajo estaba La Reserva. Nos respondieron: 'La Reserva está como a tres kilómetros de acá, ya la pasaron. Está a media hora caminando'. Después de estar una hora caminando abajo del sol, ésta no es la respuesta que querés escuchar. Volvimos caminando y llegamos, ¡por fin!. Encontramos a las chicas y nos sentamos a esperar con ellas. Al lado nuestro había un grupo de chicos que tenían globos y nos dieron cuatro. Empezamos a joder y se nos ocurrió una idea: escribir en cada globo una letra y formar MGMT. ¿Qué pasó? Una amiga hizo las letras y cuando la hizo en mi globo, se explotó (sólo le podía pasar a la pelotuda que había tirado su celular en el inodoro y la que había caminado demás al pedo). Conseguimos otro globo y escribimos la letra que faltaba y esta vez no se explotó. Después de eso mi suerte cambió. El recital fue increíble (a pesar de que me hicieron mierda y no pude respirar durante varios temas) y cuando salimos nos pasaron a buscar y no tuvimos que padecer la tortura del 221. Después de todo, fue un buen día, tal y como lo había esperado.
viernes, 21 de enero de 2011
Extraño
Muchas veces siento que soy un extraño en tu vida y es obvio que no pertenezco de la misma forma que antes. ¿Qué nos pasó? Espero que alguna vez pueda encontrar una respuesta porque todas las que me das no me alcanzan.
Creí que lo había superado, al menos en parte, pero no, todavía me duele que las cosas hayan cambiado tanto. Me duele ver las mismas actitudes y escuchar las mismas mentiras desde hace meses. Te perdoné muchas e intenté que las cosas estuvieran bien; siempre puse lo mejor de mi y esperaba lo mismo de tu parte pero tus prioridades cambiaron y ¿sabés lo que más me duele? que yo te dije que esto iba a pasar y me lo negaste, me juraste que las cosas no iban a cambiar y te creí. Me decepcionaste. Y no, no puedo olvidarme de las cosas (y creeme que lo intento). No puedo olvidarme de los seis meses que me faltaste.
Espero demasiado de las personas a las que quiero y esperé demasiado de vos. Confié y no quería que de nuevo la confianza que tenía con una persona se fuera a la mierda, no quería perderte. Quería que te dieras cuenta que todo estaba cambiando pero cuando te lo decía, discutíamos y siempre me decías que me pusiera en tu lugar pero ¿quién carajo se ponía en mí lugar? Nunca entendiste lo que me pasaba. Y ahora, cuando ya me cansé de esta situación, me decís que te diste cuenta que te mandaste cagadas y que querés arreglar las cosas, pero ya es tarde (por lo menos para mi). La relación no es la misma y no puedo fingir algo que no es.
Dejame respirar, te dije en una charla que tuvimos. Sé que puedo superarlo, sólo necesito tiempo.
(Esta entrada es de descarga simplemente y tenía ganas de hacerla hace tiempo).
Me siento muy bien y hoy va a ser un muy buen día. Sean felices y no se preocupen tanto, ¡la vida es una sola! (tengo que empezar a implementar más esta frase)
Creí que lo había superado, al menos en parte, pero no, todavía me duele que las cosas hayan cambiado tanto. Me duele ver las mismas actitudes y escuchar las mismas mentiras desde hace meses. Te perdoné muchas e intenté que las cosas estuvieran bien; siempre puse lo mejor de mi y esperaba lo mismo de tu parte pero tus prioridades cambiaron y ¿sabés lo que más me duele? que yo te dije que esto iba a pasar y me lo negaste, me juraste que las cosas no iban a cambiar y te creí. Me decepcionaste. Y no, no puedo olvidarme de las cosas (y creeme que lo intento). No puedo olvidarme de los seis meses que me faltaste.
Espero demasiado de las personas a las que quiero y esperé demasiado de vos. Confié y no quería que de nuevo la confianza que tenía con una persona se fuera a la mierda, no quería perderte. Quería que te dieras cuenta que todo estaba cambiando pero cuando te lo decía, discutíamos y siempre me decías que me pusiera en tu lugar pero ¿quién carajo se ponía en mí lugar? Nunca entendiste lo que me pasaba. Y ahora, cuando ya me cansé de esta situación, me decís que te diste cuenta que te mandaste cagadas y que querés arreglar las cosas, pero ya es tarde (por lo menos para mi). La relación no es la misma y no puedo fingir algo que no es.
Dejame respirar, te dije en una charla que tuvimos. Sé que puedo superarlo, sólo necesito tiempo.
(Esta entrada es de descarga simplemente y tenía ganas de hacerla hace tiempo).
Me siento muy bien y hoy va a ser un muy buen día. Sean felices y no se preocupen tanto, ¡la vida es una sola! (tengo que empezar a implementar más esta frase)
viernes, 14 de enero de 2011
Siempre intento ver las cosas de la mejor manera que puedo, tratando de no complicarme demasiado porque si lo hago es todo tres, cuatro o cinco veces peor. No me gusta contagiar el mal humor, la tristeza o lo que sea que me pase y trato de ser feliz con las pequeñas cosas diarias, intentando sacar lo mejor de las cosas. Supongo que por eso, por más que este mal, voy a aparentar que todo está bien. Pero a veces me encierro mucho en lo que me pasa a mí y no puedo identificar lo que le pasa a las personas que me rodean.
Hace unos días me puse a pensar en que no sabía nada de mucha gente pero en especial de una y que antes no me había dado cuenta. ¿Qué pasó? me di cuenta hoy. Pero no pude evitar ponerme mal al saber que había descuidado a una persona y que me faltaba y más todavía cuando supe que hice sentir cosas que yo misma sentí y sé que es feo. Pero creo que la mayoría de las cosas tienen solución en esta vida y todo depende de tus ganas de solucionarlo. Yo vengo apostanto hace mucho a esta persona y a nuestra reación y no voy a dejar de hacerlo ahora. No voy a dejar que las cosas se vayan a la mierda ni que se destruyan porque cuando estuve mal siempre estuvo para hacerme sentir mejor y sacarme la sonrisa más pura que podía tener.
Hace unos días me puse a pensar en que no sabía nada de mucha gente pero en especial de una y que antes no me había dado cuenta. ¿Qué pasó? me di cuenta hoy. Pero no pude evitar ponerme mal al saber que había descuidado a una persona y que me faltaba y más todavía cuando supe que hice sentir cosas que yo misma sentí y sé que es feo. Pero creo que la mayoría de las cosas tienen solución en esta vida y todo depende de tus ganas de solucionarlo. Yo vengo apostanto hace mucho a esta persona y a nuestra reación y no voy a dejar de hacerlo ahora. No voy a dejar que las cosas se vayan a la mierda ni que se destruyan porque cuando estuve mal siempre estuvo para hacerme sentir mejor y sacarme la sonrisa más pura que podía tener.
martes, 11 de enero de 2011
Un segundo de peleas y mi humor se va a la mierda.
Ayer me desperté y estaba sola en mi casa. Como esto no pasa muy seguido, me levanté de la cama y me preparé el desayuno. El día estaba lindo y no tenía ganas de ir a la playa entonces salí al patio y me puse a tomar sol. A la media hora llegó mi mamá. Decidimos juntas qué ibamos a almorzar y la ayudé a cocinar. Al rato llegó mi hermano (él vive en La Plata y no nos llevamos muy bien) que está pasando el verano acá y por lo tanto, vive en mi casa. Entiendo que hayas llegado de trabajar y estes cansado pero ¿hay necesidad de traer tanta mala onda? Unos comentarios y ya empecé a escuchar cómo levantaban la voz mientras discutían por una estupidez. Pasó. Después llegó mi abuela y cuando me saludó me dijo Vanesa (el nombre de una de mis hermanas). No sé si fue porque estaba medio caliente porque toda la paz se estaba yendo o qué pero me enojé. Puede parecer una cosa sin sentido pero es la décima vez que me cambia el nombre en dos días y me rompe un poquito las pelotas, digamos, ¡soy tu nieta! creo que después de dieciséis años sabés diferenciarme de mis hermanas. A pesar de mi enojo, no dije nada pero mi mamá sí. ¿Para qué habló? Quilombo de nuevo. Después de que se calmaran las aguas, llegó mi papá. Entró con su energía de siempre, haciendo los típicos comentarios pero mi humor ya no estaba bien y no sé si les pasó, pero tenía ganas de salir corriendo de mi casa y desaparecer en ese mismo momento. Como no podía hacerlo me fui a mi habitación, me encerré, sentí unas terribles ganas de llorar y lloré. Me sentí aliviada y de nuevo tenía la sensación de que todo estaba bien. No sé, fue raro.
Ayer me desperté y estaba sola en mi casa. Como esto no pasa muy seguido, me levanté de la cama y me preparé el desayuno. El día estaba lindo y no tenía ganas de ir a la playa entonces salí al patio y me puse a tomar sol. A la media hora llegó mi mamá. Decidimos juntas qué ibamos a almorzar y la ayudé a cocinar. Al rato llegó mi hermano (él vive en La Plata y no nos llevamos muy bien) que está pasando el verano acá y por lo tanto, vive en mi casa. Entiendo que hayas llegado de trabajar y estes cansado pero ¿hay necesidad de traer tanta mala onda? Unos comentarios y ya empecé a escuchar cómo levantaban la voz mientras discutían por una estupidez. Pasó. Después llegó mi abuela y cuando me saludó me dijo Vanesa (el nombre de una de mis hermanas). No sé si fue porque estaba medio caliente porque toda la paz se estaba yendo o qué pero me enojé. Puede parecer una cosa sin sentido pero es la décima vez que me cambia el nombre en dos días y me rompe un poquito las pelotas, digamos, ¡soy tu nieta! creo que después de dieciséis años sabés diferenciarme de mis hermanas. A pesar de mi enojo, no dije nada pero mi mamá sí. ¿Para qué habló? Quilombo de nuevo. Después de que se calmaran las aguas, llegó mi papá. Entró con su energía de siempre, haciendo los típicos comentarios pero mi humor ya no estaba bien y no sé si les pasó, pero tenía ganas de salir corriendo de mi casa y desaparecer en ese mismo momento. Como no podía hacerlo me fui a mi habitación, me encerré, sentí unas terribles ganas de llorar y lloré. Me sentí aliviada y de nuevo tenía la sensación de que todo estaba bien. No sé, fue raro.
viernes, 7 de enero de 2011
Otro año más
Este verano es diferente. Diferente al anterior y a otros muchos. No sé qué me pasa pero me siento cambiada. No tengo ganas de ir a la playa, me molesta el exceso de gente por todos lados, no me gusta que haga demasiado calor y no puedo tomar sol por más de una hora. Yo no era así (o por lo menos el verano pasado). Lo bueno de esta situación es que tengo más tiempo para mí y puedo hacer cosas que sí me gustan. Leí un libro que me regalaron para navidad, vi películas y también me estoy poniendo al día con las series que había abandonado: Glee y Skins. Ayer, por ejemplo, salí a caminar con mi mamá. Fue algo bueno porque habíamos tenido una pelea y sirvió para que nos arreglaramos, aunque sea un poco.
Con respecto al año nuevo que comienza lo único que puedo decir es que es un año de dudas. No sé qué va a pasar. Además es mi último año de colegio y después ¡la facultad! Todavía no puedo creerlo. No sé qué seguir, no sé, no sé, no sé. Pero bueno, espero que sea realmente bueno, me divierta mucho, salga con mis amigos, me vaya bien en el colegio, viaje a algun lugar (o a varios) y este bien conmigo misma. Es mucho pedir, ¿no? Lo sé, pero lo voy a intentar.
Con respecto al año nuevo que comienza lo único que puedo decir es que es un año de dudas. No sé qué va a pasar. Además es mi último año de colegio y después ¡la facultad! Todavía no puedo creerlo. No sé qué seguir, no sé, no sé, no sé. Pero bueno, espero que sea realmente bueno, me divierta mucho, salga con mis amigos, me vaya bien en el colegio, viaje a algun lugar (o a varios) y este bien conmigo misma. Es mucho pedir, ¿no? Lo sé, pero lo voy a intentar.
miércoles, 5 de enero de 2011
¿Por qué? ¿Por qué lo que fue hermoso, cuando miramos atrás, se nos vuelve quebradizo al saber que ocultaba verdades amargas? ¿Por qué se oscurece el recuerdo de unos años felices de matrimonio cuando nos enteramos de que el otro tuvo un amante durante todo ese tiempo? ¿Acaso porque en semejante situación no se puede ser feliz? Y, sin embargo, ¡éramos felices! A veces un final doloroso hace que el recuerdo traicione la felicidad pasada. A lo mejor es que la única felicidad verdadera es la que dura para siempre. Porque sólo puede tener un final doloroso lo que era doloroso de por sí, aunque no fuéramos conscientes de ello, aunque lo ignorásemos. Pero un dolor inconsciente e ignorado ¿es dolor?.
Cuando leí esto en un libro me sentí bastante identificada aunque no completamente. La mayoría de las veces me pasan cosas así: se me oscurecen todos los recuerdos por el simple hecho de haber tenido un final doloroso y se vuelve mucho peor si ese final revela una verdad oculta. No tolero las mentiras y creo que en parte se debe a cosas que me pasaron. Sinceramente, no me entra en la cabeza cómo alguien puede ocultar cosas durante tanto tiempo pensando que es lo mejor para la otra persona cuando es evidente que no es así.
¿Cómo hago para confiar después de que te engañan durante años? Me cuesta mucho. No puedo olvidarme de las cosas y no puedo olvidarme tampoco del dolor que sentí. Pero trato. Y en ese intento de sentirme mejor, de volver a confiar, caigo de nuevo. Espero mucho de las personas y con el tiempo me doy cuenta que las idealizo y las creo incapaces de hacer cual o tal cosa. Pero me equivoco. Sin embargo, todo me sirve y me ayuda a definirme como persona.
Cuando leí esto en un libro me sentí bastante identificada aunque no completamente. La mayoría de las veces me pasan cosas así: se me oscurecen todos los recuerdos por el simple hecho de haber tenido un final doloroso y se vuelve mucho peor si ese final revela una verdad oculta. No tolero las mentiras y creo que en parte se debe a cosas que me pasaron. Sinceramente, no me entra en la cabeza cómo alguien puede ocultar cosas durante tanto tiempo pensando que es lo mejor para la otra persona cuando es evidente que no es así.
¿Cómo hago para confiar después de que te engañan durante años? Me cuesta mucho. No puedo olvidarme de las cosas y no puedo olvidarme tampoco del dolor que sentí. Pero trato. Y en ese intento de sentirme mejor, de volver a confiar, caigo de nuevo. Espero mucho de las personas y con el tiempo me doy cuenta que las idealizo y las creo incapaces de hacer cual o tal cosa. Pero me equivoco. Sin embargo, todo me sirve y me ayuda a definirme como persona.
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